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jueves, 12 de septiembre de 2013

Tour EEUU: Flagstaff, Arizona

Hoy me he marchado de Las Vegas. Ayer jugué la última sesión (NL200) y volví a ganar para pleno de sesiones positivas. Los jugadores eran todos horribles otra vez, me pareció estar de vuelta en 2009, sólo que yo siendo muchísimo mejor. Por cierto, un jugador muy malo pero no de lo peor de la mesa comentó que el 42% del dinero en efectivo de EEUU se encuentra en Las Vegas.

Se me ha hecho algo tarde al salir, y he acabado dejando el hotel casi a las 12. El otro día comentaba en el vídeo que ayer tenía pensado visitar la Presa Hoover, pero al final, viendo que estaba dentro del itinerario hacia Flashtag, lo dejé para hoy.




La Presa Hoover es una construción imponente, que denota inteligencia, y un notable intento por parte del hombre de controlar el medio en que se encuentra. Al ver el lago Mead, un embalse creado artificialmente justo encima de la presa, he pensado en lo efímero del hombre frente a la naturaleza. Supongo que esta sensación volverá a aparecer conforme avance el viaje.




Hasta hace no demasiado, si querías ir de Las Vegas hasta Phoenix, de Nevada a Arizona, tenías que pasar por la estrecha carretera que la bordea; ahora esto ya no es necesario, debido a la construcción de la autopista-viaducto que pasa por encima de la presa, y, aunque el trayecto gana en comodidad y en rapidez, también ha perdido cierto encanto.

Aun así, todavía te puedes desviar de la nueva autopista y circular por encima de la presa. Lo han convertido en algo así como una atracción, con aparcamientos a 7$ la plaza (se puede aparcar en otros sitios) y atracciones en el interior. Yo no tenía mucho tiempo, así que me he ahorrado las atracciones, he aparcado el coche y me he dirigido hacia el abismo.




¡Qué miedo he pasado! No es tan imponente como me lo imaginaba antes de llegar, ya que la presa tiene cierta curvatura que hace que el abismo dé menos miedo, pero aun así me he asustado bastante. Tengo vértigo desde pequeño, y acostumbro a tener pesadillas en las que estoy agarrado desesperadamente a una escalera, o en las que tengo que cruzar un abismo, o en las que alguien cae de un quinto piso... todas ellas aterradoras. Así que me he acercado a unos pequeños salientes, que hacen que la sensación de indefensión se acentúe, y he jugado con las sensaciones. Puede que alguien de entre la multitud de turistas me viera y pensara: "¡Hmmm, parece que tenemos un suicida!" ya que estaba a unos 30 centímetros del borde, la respiración agitada y sudando.




Tras 3 horas abriéndome el paso entre el tráfico, con paisaje primero era desértico (los moteles y restaurantes que había entre la presa Hoover y Kingman son tipiquísimos de película y viejísimos además, como un "restaurante" de pizzas todo viejo y destartalado en medio de la nada), luego con más vegetación, y finalmente montañoso, llego a mi motel en Flagstaff, Arizona. He dejado las Freeways (autovías interestatales) atrás, y en las carreteras convencionales (aún con dos carriles) la conducción se parece algo más a la española, ya que por lo menos los coches circulan por la derecha y no por donde les sale de los huevos (más sobre conducción americana en una futura entrada).

¿Por qué Flagstaff? Flagstaff es una ciudad de Arizona que no tiene más encanto que moteles baratos, pero que se encuentra a aproximadamente hora y media de la cara sur del Gran Cañón. La otra alternativa era Williams, pero Flagstaff está más cerca de Sedona, y a su vez también más cerca de la carretera que bordea el Cañón por el este, que es adonde me dirigiré tras mi estancia aquí. Y había otra alternativa, que es quedarte a dormir en el pueblo del Gran Cañón, pero aparte de que hay que reservar con mucho tiempo de antelación, los precios ahí se disparan, y no creo que hubiese podido encontrar nada por menos de 200$.

Como decía al principio, iba con retraso con respecto a mi plan inicial, que era llegar a las 3 a Flagstaff. He llegado a las 6 al motel, así que nada más dejar la maleta he salido para Bell Rock, una especie de colina muy especial, con nada alrededor, a unas 5 millas al norte del pueblo Oak Creek. He visto que anochecía a las 8, por lo que con algo menos de una hora de trayecto he calculado que me quedaría 1 hora de sol al llegar.





De nuevo otro error de planificación... cuando he llegado ya era de noche y no he podido ver nada, aunque el trayecto por la 89A, una carretera horrible pero con unas vistas increíbles, ha merecido la pena. Aun así, parece que voy a perder un día con respecto al planning inicial y puede que me quede una noche extra en Flagstaff, aparte de las 2 que tenía pensadas.




Mañana tengo dudas entre si olvidarme de Sedona e ir al Grand Canyon directamente, o pasar el día en Sedona y visitar el Grand Canyon el jueves. Creo que visitaré Sedona, ya contaré qué tal el pueblo, ¡y si realmente existen esos vórtex de energía!

3 comentarios:

Diego Ramírez dijo...

Por cierto, aprovecho para comentar que si alguien conoce algún sitio cerca del gran cañón pero hacia el lado noreste, es decir, por la zona de page/cedar city/zion national park con alojamiento barato que me lo comente por favor, así como por la zona de los parques nacionales de utah.

Danilovich dijo...

Me ha encantado este post Rami, disfruta mucho de la tu ruta: consejo buena música y pisa el acelerador. Un abrazo.

Diego Ramírez dijo...

Tienes razón furcia, luego grabo un disco con temas como Born to be wild y algunas de los Doors! un abrazo