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miércoles, 12 de octubre de 2011

Una entrevista con Wayne Liquorman

Hace algún tiempo conocí, a través de un libro, la historia de este sabio. Para no arruinar parte de la entrevista no entraré en demasiados detalles, pero básicamente su historia es la siguiente: fue alcohólico y drogadicto desde los dieciséis años, por un período que se prolongó durante casi veinte. Un día como podía haber sido cualquier otro, tras una fiesta de cuatro días, se dio cuenta de que su compulsión hacia las drogas se había desvanecido. De repente, había dejado de tener la necesidad de beber, esnifar o fumar. Él siempre había pensado que nunca dejaría de ser un drogadicto; es más: no quería dejar de ser un drogadicto. Tenía la absoluta certeza de que él no había sido partícipe de ello, y a partir de ahí se puso a investigar.




En cierto modo la historia tiene parecido con la de Eckhart Tolle, que ya relaté hace unos años en el blog. Una vida de autodestrucción en la que, sin razón aparente, surge un acontecimiento que rompe los esquemas mentales de ambos y de algún modo les cambia la vida. Ambos acaban siendo maestros, gurus.

Pese al aparente parecido, el formato del vídeo no tiene nada que ver con el que publiqué de Eckhart Tolle: aquél era una conferencia, mientras que éste es una entrevista, que va de una noción de sus enseñanzas a un repaso a varios acontecimientos de su vida. Tampoco tienen unas personalidades que se parezcan demasiado: aunque ambos tienen una poderosísima presencia y su enseñanza última sea la misma, Liquorman tiene una forma de ser que cautiva instantáneamente, con un sentido del humor -por momentos sarcástico-, una viveza y una alegría impropios de una persona sexagenaria. Es un tío verdaderamente entrañable.




La única pega de la entrevista es que está en inglés; por suerte no es un inglés difícil de entender, al estilo británico, aunque sí que se requiere de un nivel medio/alto para poder entenderla. Tiene una calidad muy buena, pese a tratarse de una entrevista por Skype.

Tras esta pequeña introducción os dejo con la entrevista. A mí me encantó, y estoy seguro de que a casi todo el mundo le gustará, si no por las enseñanzas, por lo menos sí por su historia. Que la disfrutéis:


viernes, 1 de abril de 2011

Miedo (I)

Es curioso cómo desde que me he independizado las cosas están cambiando sustancialmente.

Ya que la entrada va sobre el miedo, comienzo comentando que tenía cierto temor a la hora de marcharme: no sabía si sería capaz de ser responsable, entre otras incertidumbres.

Los primeros dos días ya estaba empezando a angustiarme, y pensaba en una retirada parcial en la que, bajo el "control" paterno, podía volver a llevar una vida ordenada.

Pero todo eso pasó fugazmente.

Ahora mismo estoy absolutamente convencido de que ha sido para bien (ya lo estaba, en cierto modo). En casa estaba siendo un puto vago: no cocinaba ni limpiaba más que mi habitación, no ayudaba en las tareas de la casa, etc.; en resumen, no estaba tomando ninguna responsabilidad, y sabía que tenía que independizarme y depender única y exclusivamente de mí mismo para alcanzar esa toma de conciencia de responsabilidades.

Aquí si no lavo la ropa nadie lo hace por mí, si no me levanto para ir a clase no tengo a nadie que me venga a rayar (fundamentalmente, mi madre), si no me hago la comida.... no como. Así que, como digo, la toma de conciencia de unas cuantas responsabilidades sólo ha podido llegar de este modo: a la fuerza.

Además están surgiendo varios cambios muy positivos:

En lo exterior. Cualquiera que me conozca un poco pensaría que iba a abandonarme a una vida cómoda (irme a la cama a las mil, no ir a clase y grindar de vez en cuando), incluido yo mismo esos primeros dos días, pero como digo el cambio ha sido espectacular: la primera semana fui a clase todos los días, esta segunda todos menos uno, estoy asumiendo razonablemente bien mis responsabilidades en la casa (comida, lavavajillas, lavar ropa, limpiar la casa).


Pero en el interior es mucho mejor aún. Por primera vez en mucho tiempo he empezado a sentirme mucho más libre de lo que acostumbraba. Libre de creencias, patrones de actuación y pensamiento... no digo que me haya iluminado de la noche a la mañana, pero el cambio ha sido significativo. Estoy profundizando en varios temas a los que llevaba tiempo sin acercarme, estoy levantando alfombras que llevaba tiempo sin tocar. Tengo tiempo para mí; no sé por qué no lo hacía en casa de mis padres, porque el tiempo libre era incluso mayor; y ese tiempo lo estoy aprovechando.




Una de esas alfombras, sin duda la más polvorienta y, valga la redundancia, atemorizante, es la del miedo. Cualquiera que me conociera hace, por decir algo, 8 ó 10 años, no me tendría por una persona miedosa. Al contrario, en ese sentido me podría definir como estúpidamente temerario, en todos los aspectos. Tenía algún que otro ligero miedo, como creo que tiene todo el mundo a esa edad: miedo a fallar a mis padres, e incluso una ligera fobia a las alturas creada por mi madre (gracias!) desde la tierna infancia. Y muchos más, obviamente, pero en un grado ínfimo, al menos si lo comparamos con el que hay a fecha de hoy, en que los miedos se han multiplicado, y han aumentado sus ramificaciones hasta límites que no había visto hasta ahora, en que, como digo, he empezado a levantar las alfombras y desempolvar lo que hay debajo.

¿Qué ha pasado por el camino?

En primer lugar, me he hecho más mayor. A mayor edad, mayor identificación con los patrones mentales y mayor grado de estupidez en general. Cierto para todo el mundo.

En segundo lugar, también muy importante, una serie de acontecimientos que tuvieron lugar allá por el año 2006, de diversa índole y que se podrían calificar de traumáticos, que hicieron multiplicar mi miedo exponencialmente, y que lo hicieron explotar hace cosa de más de un año. Diversas situaciones (un abogado lo llamaría "circunstanciales") no ayudaron.

Claro que uno sólo lo va interiorizando el miedo poco a poco; y se vuelve tan estúpido y tan corto de miras que sólo es capaz de verlo una vez se permite hacerlo, pues cuando uno está totalmente absorto por la ira, la rabia, la "felicidad", o el miedo, es absolutamente imposible ser consciente de ello.

El caso es que varios miedos nuevos fueron asentándose (la agorafobia al frente, enarbolando la enseña del miedo con una M gigante), y la mayoría de los que ya estaban anteriormente fueron fortaleciéndose (el caso más claro es el del vértigo) fueron oscureciendo mi vida en muchos aspectos.

Siempre pensaba que el principal problema eran las fobias (agorafobia al frente) pero, un vistazo a fondo, ¡me hizo ver que eso era falso! ¡El problema no eran fobias o miedos concretos, era el miedo en sí mismo!

¿Cuál era la prueba? Lo vi claramente con el vértigo. Me dije: "Rami, no es normal que tengas tanto vértigo cuando hace poco tiempo apenas lo tenías", y no he tenido ningún hecho ni suceso traumático con las alturas ni nada por el estilo... por tanto algo fallaba. No es posible que tenga mucho más vértigo que hace unos pocos años, o que tenga pesadillas con situaciones de vértigo cuando antes no las tenía. Así de simple.

La conclusión no es que tenga tal o cual fobia, la conclusión es que soy una persona mucho más miedosa que hace unos años.


Ahora, como digo, estoy indagando en todas estas cosas, y juro y perjuro que estoy determinado a acabar con el miedo. Entretanto, compré un libro de Jiddu Krishnamurti, un sabio, un iluminado de La India, que se dedicó a impartir sus enseñanzas a lo largo y ancho del mundo, y con decenas de libros publicados, de los cuales he leído un par de ellos.




El libro se titula "Sobre el miedo", y recoge fragmentos de varias de sus charlas y libros publicados a lo largo de décadas, hasta su muerte a los 90 años. Estaba buscando un libro sobre el miedo, empecé buscando uno de ansiedad (error), luego uno de agorafobia (segundo error). Todo mierda psicológica, pura basura. Así que me decido a buscar un libro de algún sabio, bien advaita o no advaita- eso no es lo importante, pues el mensaje de todos los iluminados siempre es en esencia el mismo-, que tratara exclusivamente sobre el miedo. Y lo encontré.






Lo leo, y al tiempo indago, y con regocijo confirmo algunas de las conclusiones que ya tenía en mente.

En fin, hasta ahora había tratado de esconder el miedo, de enterrarlo, de alejarlo, y ahora, por primera vez, trato de desempolvar, diseccionar y llegar al fondo.

Por hoy es suficiente. No me ha costado nada escribir esto en términos de tiempo (aunque cuesta soltar a veces estas cosas), pero entiendo que llegar hasta aquí se hace largo, así que en la próxima entrada trataré de comprender y explicar en profundidad esa emoción (pues al fin y al cabo es sólo una emoción, provocada por un pensamiento): el miedo.


PD: tenía ya ganas de volver a las etiquetas Karma, abandonadas desde hace dos años, y no se me ha ocurrido mejor cosa que contar.

viernes, 15 de mayo de 2009

La nueva conciencia

En una de las primeras entradas de este blog, allá por el mes de diciembre, hablé de un libro que en su momento, hace ya unos años, me produjo un importantísimo cambio en la forma de encarar la vida. El recuerdo más genérico que guardo de aquella experiencia es sobre todo de gran alivio.

Sin vergüenza alguna y con plena convicción, ahora, desde la distancia, reconozco aquel momento como un gran punto de inflexión en mi vida; en un periodo de tiempo relativamente corto, vi reducidos a humo muchos de los pensamientos y miedos con los que me dañaba. Aquel libro se titulaba "El poder del ahora". Fue número 1 del periódico más prestigioso del mundo, el New York Times, con más de 3 millones de copias vendidas y traducido a 33 idiomas. Y estaba escrito por Eckhart Tolle.

Y ¿quién es Eckhart Tolle?




Alemán de nacimiento, a los 13 años emigró a España, país donde vivió durante 7 años. A los 20 comenzó sus estudios universitarios en Londres; tras terminar Filosofía y Letras, comenzó a trabajar como investigador en la Universidad de Cambridge.

Tenía 29 años y se encontraba inmerso en constantes periodos de profundas depresiones, con la idea del suicidio planeando por su cabeza. Eso fue hasta que una noche, sobresaltado por tanto sufrimiento, se encontraba atrapado en una vorágine de dolor psicológico (o emocional, como quiera llamarse); con un pensamiento muy repetitivo: "no puedo vivir conmigo, no puedo vivir conmigo". Cuenta que -imagino que de forma intuitiva- ese pensamiento le llevó a otro: "¿quién no puede vivir con quién? ¿Realmente hay dos entidades o sólo una?" Y ese pensamiento, y lo que vino después, cambió por completo su vida.






En ese preciso momento comenzó su despertar, o, mejor dicho, simplemente despertó, porque fue un despertar repentino. A la mayoría de las personas, "grandes" dosis de sufrimiento emocional lo que les provoca es un enorme deterioro físico y envejecimiento prematuro, bloqueos e incluso enfermedades mentales. Pero a él no le pasó lo mismo; llevar consigo esa carga de sufrimiento tan profunda e insoportable hizo que su castillo de naipes -lo que conocemos como falso yo, ego o falsa sensación de identidad, llámese de una forma u otra- acabara por desmoronarse súbitamente.

Algo raro, pues la mayoría de maestros espirituales de la historia y de la actualidad han tenido un despertar más gradual; sin embargo a él, sin tener conocimiento alguno de lo que a mí me gusta llamar "la vida", "la verdad de la vida", o "nuestra verdadera naturaleza" le sobrevino instantáneamente.






Desde entonces se dedica a vivir la vida en plenitud y ayudar a otras personas, por ejemplo dando charlas y conferencias por todo el mundo o escribiendo algún libro que otro.

El mensaje es simple a más no poder, y es el mismo que el de otros sabios de la historia y de la actualidad, famosos y no tan famosos.

Todos hablan de lo mismo; cada uno a su manera, pero el fondo del mensaje es el mismo en este alemán que en Séneca, Buda, Santo Tomás de Aquino o Jesucristo. Ni rollos religiosos ni políticos ni mierdas de esas; ni marañas de conceptos, ni opiniones. Sólo una simplísima pero profunda verdad, al alcance de todo el mundo en cualquier momento.






Hace poco más de una semana descubrí esta maravilla. Un ser despierto, liberado, un iluminado, hablando en castellano, de forma que no se pierde la esencia de sus palabras con traducciones. Es como si estuvieras allí. "La nueva conciencia", se titula la conferencia, ante un aforo repleto en la ciudad de Barcelona.

Es imposible que hasta el más burro y cuadriculado de mis lectores no aprecie en sí mismo una alegre y liviana apertura tras ver este vídeo, que por momentos es muy divertido. Si uno ve esta joya de casi dos horas de duración en un entorno relajado, fuera de distracciones, sin querer entender el mensaje mentalmente ni pretender nada; simplemente relajándose y prestando un mínimo de atención, no habrá de hacer nada más, la alegría florecerá por sí misma.

El link al vídeo, en la página de Google Vídeos:

La nueva conciencia, conferencia de Eckhart Tolle en Barcelona



Por lo demás ya llevo no sé si dos semanas sin jugar. Por un lado es una pena desperdiciar tantas noches de mesas llenas de fishes, pero por otro lado es sólo pasta, y la pasta nunca le hizo a nadie feliz. Me siento más ligero, más activo, en definitiva mejor. Cuando vuelva a echar unas manos contra bodogfishes o pacificfishes ya colgaré algo por aquí, y también un artículo de bet/fold en el river que tengo en mente desde hace un tiempo.

A cuidarse :)

lunes, 30 de marzo de 2009

Libertad !!




Hmmm, agradable y ya olvidada sensación. ¿De qué coño hablo?

De la libertad. Y ¿qué es libertad?

Bueno eso cada uno ha de descubrirlo por sí mismo, pero sí hay un modo de saber lo qué es, y es viendo lo que NO es. Y ¿qué no es la libertad, al menos en relación con el poker?

No lo es sentarse cada día aproximadamente a la misma hora, buscando ávidamente el lobby de tu sala favorita con la esperanza de que las mesas tengan un VPIP alto, de encontrar fishes o ludópatas perdedores, de encontrar dinero fácil, al mismo tiempo que creas una tensión totalmente innecesaria en el organismo.

Sólo tienes que salir un día soleado al parque y planteártelo de forma profunda para así darte cuenta: ¿realmente alguien cree que estamos aquí para jugar al poker y sacarnos los cuartos entre nosotros jugando a un juego por internet?

Es que suena tan absurdo: un juego, que de juego no tiene nada, porque el objetivo en un juego (al menos a los que jugábamos cuando éramos pequeños) es el mismo que puedes tener cuando aprendes a tocar un instrumento, es decir, DIVERTIRSE y SER FELIZ; nunca GANAR.

Y es que si no ganas, has perdido el tiempo, te creas tensión, te castigas sutilmente por no ser bueno y demás gilipolleces...

¿Adónde voy?

A que por fin ya no tengo la "necesidad" de jugar. Anoche me di cuenta completamente. El dinero fácil puede resultar muy adictivo, y si no se nos llama ludópatas (o evitamos llamárnoslo a nosotros mismos, cuando todas las señales indican que sí que somos adictos) es sólo porque somos buenos y ganamos.

No hay otra diferencia entre lo que nosotros sentimos y lo que siente el jugador de tragaperras de bar, excepto porque a él le toca una de cal y 9 de arena, mientras que a nosotros nos toca 7 de cal y 3 de arena; pero la base es la misma: al final es el poker el que acaba dirigiendo tu vida.

Así que paso de hacer Party Points, paso de las promociones tan atractivas de Party, me la pela que me echen del Palladium de los huevos, y de sentir presión y tensión por tener que jugar 30.000 manos en un mes. ¿Para qué cojones me va a servir hacer 30.000 manos en un mes, si puede saberse? Qué cosa tan jodidamente absurda, qué ostias importará eso cuando esté en mi lecho de muerte, pregunto yo. Las manos que jugué, el dinero que gané/gasté y otras mierdas más.

Así que aquí estamos de nuevo, librándonos de un lastre muy importante en el camino y por lo tanto mucho más libres. Qué asco de vida pasada, recuerdo veces en que pasé de salir de fiesta por jugar cash, pasé de quedar con la novia por jugar un torneo, arruiné una tarde por haber perdido una sesión, en definitiva, toda la tensión y envejecimiento que le he creado a mi cuerpo innecesariamente. Y a cambio, ¿qué obtengo? Un puñado de dólares.


No he dicho que se acabó el jugar, pero ahora sí, por fin no le "debo" nada a nadie, no tengo que jugar absolutamente ninguna mano por obligación como llegué a hacer, me la suda completamente si el nivel de las mesas sube o si no acabo subiendo a medium stakes.

Y es que todo forma parte del mismo puto cuento chino que te cuentas a ti mismo, antes recuerdo que decía: "nunca podré batir NL100", ahora es "tengo que batir NL400",... nunca acaba, os lo aseguro; ni siquiera para los que juegan NL5000 o NL100000. Siempre se desea más.


Porque: ¿qué coño es eso de ponerse un reto de hacer un mínimo de X manos al mes? ¿Para qué? ¿Para, si no has jugado las manos suficientes, te tenses los últimos días del mes para dejar de lado demás aspectos de tu vida y así poder acabar tu estúpido reto? ¿Y para qué quieres acabar el reto, para acumular más dólares? ¿Para qué quieres más dólares, si va a tener que pasarte el tiempo jugando para acabar el reto del próximo mes? ¿¿¿Sólo yo veo el sinsentido???


En fin, este mes ya va bien, a partir de la segunda semana o así dejé de jugar bastante y en estas 3 semanas he jugado muy pocas manos, en total han sido 16k manos, que me siguen pareciendo muchísimas, y como hay manos de NL200, NL400, y NL10000 pues al menos me llevo +2,876$ en el camino.


En fin, todo esto no son sino reflexiones de un ex-ludópata. Si te ves reflejado probablemente es porque todavía tienes que "soltar lastre". En ese caso quizás te haya servido leer esto.

martes, 10 de marzo de 2009

Miedo y placer (I)

Hay algo bueno que tiene este blog, y es que no escribo para las masas. No escribo para tener muchas visitas, ni para que mucha gente se pase a escribir comentarios chorra, ni nada de eso, no va con la idea de este blog.

Y se me ocurren fácilmente 4 ó 5 temas chorra de los que podría hablar para atraer público y visitas al blog.

Me gusta el fútbol pero no voy a hablar sobre el presidente del Madrid y su retraso mental, o sobre el del Barça y la entidad separatista que lo posee.
Me gusta ayudar al débil, pero no voy a hablar sobre política y la masa de gente estúpida, mediocre y obtusa que gobierna España y el mundo, o de si en el PP son más estúpidos, mediocres y obtusos que en el PSOE o viceversa. Hace ya algunos años que superé todo eso.


Hay temas mucho más importantes/interesantes de los que hablar.


Hoy voy a copiar parte de un capítulo de un libro, La revolución interior, escrito por Jiddu Krishnamurti, un verdadero sabio de la vida, un gurú. Como es obvio me la pelan los derechos de autor, no va a venir la editorial Sabiuría perenne a chaparme el blog, que con ese nombre tienen pinta de hippies. Paz y amor.

Así que aquí estás, estimado lector, ante un texto que te va a hablar sobre la naturaleza de tu miedo, y también sobre tu búsqueda infinita del placer.


Lo voy a dividir en al menos dos partes, no sé si al final saldrán más. Lee despacio y con total atención, no intentes comprender con tu mente porque es imposible una comprensión total cuando comprendes partiendo de las ideas:


"Vamos a investigar juntos sobre estos dos temas, pues en ellos se basan todas nuestras acciones; ya sean acciones evidentes, ocultas, conscientes o inconscientes, los motivos que hay tras ellas están basados en estos dos principios fundamentales: el placer y el miedo. Cuando uno dice que busca la verdad, lo que busca es instaurar de modo permanente eso a lo que llama placer; observen sus vidas y lo verán. Y cuando la mente se vuelve temerosa, cuando vive con miedo, divide a las personas, las trastorna, las hace violentas; por más que se disciplinen sin tregua, si viven con miedo serán fuente de distorsión, corrupción, perversidad, violencia. Por favor, véanlo en sí mismos. Deben hacerlo si es que son ustedes mínimamente serios -y espero, por su propio bien, que lo sean-. Porque la casa está en llamas. No su casita particular; está en llamas el mundo entero, en el que hay destrucción, asesinato, caos..., y aunque quizá uno tenga una pequeña vida que en apariencia se sostiene, con su cuenta bancaria y sus miles de teorías, la casa se está quemando. Cualquier persona que sea verdadera y profundamente seria debe comprender estos dos principios, y por eso vamos a indagar acerca de lo que son cada uno de ellos; no con el propósito de eludir, rehuir,reprimir o superar el miedo, sino de comprenderlo, y no a fin de prolongar o expandir el placer, sino de comprender el placer. Y para comprenderlos, es necesario que sean sensibles, delicados, que sus mentes sean capaces de observar sin extraer conclusiones; porque una mente que ha llegado a una conclusión no puede funcionar con cordura.

Aprendan de sí mismos observándose, observando estos dos factores de la existencia humana: temor y placer. ¿Qué es el placer, y qué es el miedo? ¿Por qué ha adquirido tan desmesurada importancia el placer? Su forma de expresarse es muy diversa y sutil: la vanidad, el prestigio, la fama, el éxito, el conocimiento y la erudición se encuentran todos a lo largo del sendero del placer; por mucho que uno haga visitas al templo y escuche el tañido de todas las campanas del templo, lo que en realidad venera es el placer y el dinero.

El miedo no tiene una existencia aislada; existe en relación con algo: con la opinión pública, con lo que la gente pueda decir. O existe el miedo a la muerte, el miedo a lo desconocido, y también el miedo a lo conocido, a la inseguridad, a perder el empleo, a que la esposa pueda actuar contra los intereses de uno, a que el marido pueda cometer una estupidez. Y el miedo engendra violencia. ¿No lo han observado en aquellos países a los que empieza a afectarles la superpoblación, a los que cada año llegan millones y millones de personas, lo cual hace que naturalmente aumente el miedo: al desempleo, a la escasez de alimentos , a la pobreza sin solución, a la corrupción del gobierno? A la vista de semejante panorama, uno no puede, como mínimo, más que sentir temor, no sólo pensando en su propia seguridad, sino en la seguridad de la generación siguiente, de sus hijos y e hijas. Y está el miedo a la muerte. ¿No viven con miedo a una cosa u otra? Experimentaron un dolo físico hace una semana, y no quieren que el dolor se repita; alguien les han ofendido, y temen que pueda repetirse esa ofensa. El miedo es germen de violencia; por tanto, a menos que de verdad estén libres del miedo, inevitablemente crearán caos en el mundo. Y no se puede reprimir el miedo con un ideal, con el ideal de la valentía, por ejemplo. Vean lo que ocurre: sienten miedo, y creen que si ejercitan la valentía pueden librarse de él, lo cual significa eludir lo que es, con la esperanza de que, obrando con valentía, se desharán del miedo. Si tienen un ideal, ese ideal les impedirá comprender lo que es.

Es importante que comprendan profundamente que, como seres humanos, son violentos, agresivos. Es un hecho. Es un hecho que somos violentos y tenemos el ideal de la no violencia. Y ¿qué supone eso? Supone que mientas persiguen el ideal, van sembrando las semillas de la violencia; aseguran que hacen lo posible por dejar de ser violentos y que un día alcanzarán un estado en que la violencia no exista, y se convierten así en unos hipócritas. Todos los ideales son en esencia pura hipocresía, ¿lo entienden? Es difícil de digerir, pero no sólo han de observarlo. De manera que no es el ideal de la valentía lo que nos interesa, ni cómo librarse del miedo o cómo reprimirlo; queremos comprender qué es, pues en cuanto uno comprende algo se libera de ello. Y la libertad no llega a base de perseguir ideales; la libertad y su belleza llegan cuando uno comprende las cosas tal como son, cuando uno realmente comprende su confusión, su insensibilidad, su brutalidad. De esa observación, del darse cuenta con verdadera atención, con afecto, emana la belleza de la libertad.

Vamos a observar, y a aprender. Observen su propio miedo. Quizá en este momento, aquí sentados, no sean capaces de percibirlo, pues sólo se dan cuenta de él cuando se manifiesta, así que tal vez podríamos relacionarlo, por ejemplo, a algo como el apego. Están apegados a sus familias, a sus puestos de trabajo, a sus opiniones y conclusiones, a lo que piensan, ¿no es cierto?Observen ahora eso a lo que están apegados -quizás sea su esposa, sus hijos, esa invención suya a la que han llamado dioses, el karma o la reencarnación-; observen simplemente que están apegados. Bien. Cuando uno está apegado a algo, tiene el deseo de dominarlo, de retenerlo, de poseerlo, ya se trate de la esposa, el marido, los hijos, de una opinión o de un juicio; y cuando uno domina algo y se aferra a ello, ¿qué sucede en la mente?

Hay una constante incertidumbre en cuanto a su permanencia, ¿no es así? Allí donde hay apego, ha de haber incertidumbre ante la posibilidad de que ese apego muera, o de que la persona a la que uno está apegado se interese por alguien que no sea uno, y a causa de lo cual surgen los celos. Es decir, donde hay apego ha de haber miedo. Y al ver uno que está apegado, se propone desapegarse e intenta conseguir el desapego; se pregunta entonces cómo hacerlo, y esto se convierte en un nuevo problema. A continuación la gente dirá a uno lo que debe y no debe hacer, le sugerirá que medite, que se desapegue poco a poco, que se haga monje, santo que se vuelva un idiota sagrado. Mientras que si uno comprendiera, si observara todo lo que hay implicado en el apego, vería que su origen es el miedo. Pero en vez de comprender el miedo, uno prefiere practicar el desapego, que es una táctica mortífera; pues, al hacerlo, uno se vuelve insensible, indiferente, se resiste, se retrae, deja de observar la belleza de un árbol, del cielo o de una hermosa puesta de Sol, porque todo ello significa apegarse. De ese modo gracias a la filosofía del desapego, uno se convierte en un ser humano horrible. Así pues, vean por sí mismos que donde existe el apego, ha de existir el miedo."


Así es, amigo lector, el miedo no puede existir sin el apego. Del apego a tu novia surge el miedo a que pierda el interés por ti y se vaya con otro; del apego al estilo de vida cómodo y seguro que el poker te proporciona, surge el miedo a perder dicho estilo de vida; y en general, del apego que tienes a lo que llamas "tu vida", surge el miedo más básico y profundo de todos, el miedo a la muerte.


Ya hablando sobre otras cosas, la 5ª temporada de High Stakes Poker ha empezado, y esta vez por fin con jugadores de clase mundial y no los fishes paquetes de anteriores temporadas. En una próxima entrada me gustaría analizar y comentar el sick bluff (farol loco, insano) que Tom Dwan, probablemente uno de los 3 mejores jugadores de cash del mundo, le mete a Barry Greenstein y Peter Eastgate. Un farol realmente insano y que sólo serían capaces de hacer 3 ó 4 jugadores en el mundo. Realmente digno de ver.

martes, 30 de diciembre de 2008

El poder del ahora





Ya avisé de que muchas entradas no tratarían sobre poker, y hoy voy a hablar sobre un libro que he leído y releído muchas veces.

El poder del ahora.

Este libro cayó en mis manos por casualidad hará hoy casi 3 años y medio, en verano de 2005. Tenía 21 años, y la verdad es que no estaba pasando por una buena época. Descubrí este libro por pura casualidad, comencé a leerlo y me enganchó por completo.

Era un libro totalmente diferente a cuantos había leído hasta ese momento.

¿Cómo era posible que un alcohólico con tendencias depresivas e incluso suicidas pudiese haber escrito un libro tan sumamente profundo y cargado de verdad? ¿Por qué si hablaba de temas ´espirituales´ no pertenecía a ninguna religión y negaba la validez de todas ellas? Y lo que es más: yo que siempre había sido tan rojo y tan ateo, ¿por qué de repente me sentía interesado por esta clase de temas? ¿Y qué coño era eso de "liberarse"?

Era como que el libro me llamara, todos los días quería leer algo. Aunque fuesen sólo 2 ó 3 páginas, me daba una paz y tranquilidad interior como no había sentido en mucho tiempo. Me hizo reconocer y deshacerme de ciertos apegos, miedos y patrones de pensamiento muy nocivos.

Y aunque, con el tiempo, en algunos casos haya vuelto alguno a adquirir alguno de éstos viejos hábitos, y a veces, quizás, escondidos bajo otra máscara, la verdad es que en aquella época me supuso un alivio enorme; fue una especie de renacer, y los siguientes meses me los pasé como flotando en una nube, simplemente disfrutando de la vida sin pensar en nada más.


Pues bien, si tienes un tío, una tía, una madre, un padre, un hijo, un primo, un amigo, un compañero de clase, un colega de tu trabajo, tu kioskero, el camarero de tu cafetería, tu portero, en defintiva,... alguien por quien te apeteza hacer algo bueno estas navidades y no sepas qué coño regalarle, cómprale este libro.

Vale sólo 10 pavos, y a la totalidad de las personas que lo han leído, como mínimo les ha gustado.

Yo ya tengo pensada una persona a quien regalárselo estas navidades, y no creo que se lo espere.


Feliz año.