Juega al poker en Azartia

viernes, 13 de septiembre de 2013

Tour EEUU: Sedona, Arizona

Ayer llegué cansadísimo al hotel y tuve que buscar los 3 siguientes hoteles, lo que no es fácil cuando muchos no se anuncian en Booking ni en páginas similares.

No tengo mucho tiempo ya que quiero salir pronto para el Grand Canyon ya que tengo otro día duro (probablemente el segundo día más duro de todo el viaje), así que haré un breve resumen.

Salí de mi motel en Flagstaff por la mañana, hacia Sedona, con la intención de visitar los vortex de energía por los que es conocida.



De nuevo, el paisaje del trayecto es espectacular.



En el Visitor's Center compré el pase anual para Parques Nacionales (80$) y me dieron un mapa de los 4 energy vortex que hay. Me dijeron que el tiempo que se tarda en hacer cada uno de los recorridos era de 3, 2, 2 y 2 horas. El de 3 horas era el de Bell Rock que me quedé con ganas de ver el día anterior, así que haría el recorrido de Bell Rock y el de otro más: Cathedral Rock, el más popular, pero primero pasaría por el Scenic Overlook o algo así, que tiene unas vistas de Sedona impresionantes.





Tras pasar por el overlook, me dirigí a por comida y a Bell Rock. El trayecto no era tan largo como me habían dicho en el Visitor's Center, pero durante el mismo pude sentir algo especial en el sitio.


Al comienzo de la ascensión me encontré con una pareja de hippies de unos 50 años que tenían un diapasón que vibraba con cada nota emitida (tenían 7, uno por cada nota) y decían que la montaña amplificaba el sonido y se podían ver imágenes y sonidos, aunque no entendí muy bien lo que querían decir, pero eran majos.

Lo mejor fue al llegar arriba. No conseguí llegar al punto más alto (tampoco busqué demasiado), pero me senté tranquilamente y poco a poco me dejé embriagar por un trasfondo de paz. Era una sensación muy agradable y extraña, y en cierto modo me sentía como si me hubiese fumado un porro. Las vistas también eran espectaculares.



Tras comerme mi sandwich hice el camino de vuelta al coche y me dirigí hacia Cathedral Rock, en lo que podría decirse que fue un error.



Esto no era como Bell Rock, con una ruta de unos 20-30 minutos y la posterior ascensión más o menos escalonada, esto era directamente la asecensión a una montaña. Al poco se empieza a inclinar sospechosamente el camino, y a los 10-15 minutos de ascensión me encuentro con que el camino deja de ser camino y pasa a ser escalada.

Paré. Me dije que no podía ir por ahí. No sabía qué hacer.



Hay algo que me gustaría contar, aunque se me esté haciendo tarde. Todos tenemos una lista de prioridades en la vida. Lo sepamos o no. En algunas personas en la parte más alta está el dinero, en otras el sexo, en otras la seguridad, en otras el confort, en otras -como mis amigos los hippies- el tener experiencias místicas (estoy especulando, no lo sé), en otras el drogarse, en otras una mezcla de varias de las que acabo de decir. Todo el mundo tiene algo en los primeros lugares, sea consciente o no.

En mi caso durante mucho tiempo y hasta hace no tanto, fue el miedo. Cuando quería hacer algo tenía que pasarlo por mi filtro de miedo, que decidía por mí. Muy triste.

Pero bueno, el caso es que hace tiempo que dejé de hacerle caso, y siempre que puedo hago lo contrario de lo que dicta mi miedo. Identifico que una decisión o una forma de pensar está condicionada por el miedo y trato de hacer lo contrario, y a veces tengo éxito.

Como los lectores fieles sabrán, tengo mucho vértigo. Estaba en una situación complicada, y me empecé a sentir triste por dejarme ganar por algo tan irracional. Ahí, sentado casi al borde de la cima, tu mente dice "no puedo", tú sabes que puedes aunque sea peligroso (llevaba zapatillas vans con los cordones sueltos y vaqueros largos sudados que se me pegaban). Me sentía triste, me temblaban las piernas de miedo y lloré de frustración, de no poder hacer lo que quería.

Pero el miedo, como sensación que es pasó, así que cuando se fue, con todo el coraje del mundo, me fui para arriba. Conseguí llegar bastante lejos, pero el problema es que al tener tanta pendiente uno no podía saber cuándo acababa. Paré y vi que bajaba una pareja de nórdicos. Les pregunté si quedaba mucho y me dijeron que no, que un poco después la pendiente se suavizaba mucho.

Se bajaron y me quedé ahí otra vez, otra vez atenazado por el miedo. Volví a sentir que no podría hacerlo, y además esta vez no sabía si iba a poder bajar lo que había subido ya, que era bastante. Otra vez volví a llorar. Y otra vez el miedo se debilitó.

Conseguí llegar al final, y el resto de la subida, aproximadamente medio kilómetro de ascensión, la hice sin parar, con la determinación febril del loco, del que nada tiene que perder, jadeando pero sin parar ni un momento.

¡Qué vistas había allí arriba, y otra vez, qué energía! Estaba preocupado por el descenso, por lo que no me acabé de relajar del todo durante mucho tiempo. Pero durante un rato pude sentir la montaña, por decirlo de algún modo, y tuve una sensación de paz tan profunda... Qué silencio impresionante había ahí arriba, lástima de los jodidos insectos como moscas infectas y demás carroña, que si se extinguieran nada se perdería (lo siento por el comentario, odio a los putos insectos).



Un rato después tocaba descender, y estaba literalmente cagado. Me temblaban las piernas, de miedo y de cansancio, y a punto estuve de tener que ir a hacer "number two", que le dicen aquí, en medio de la montaña, pero me dije que no podía parar, que no podía perder mi determinación. Me até los cordones de las zapatillas, me recogí los vaqueros, e inicié el descenso:




Al final fue más fácil de lo esperado, a excepción de un punto que cuando subí no estaba mojado, y que ahora lo estaba (recordad que es roca caliza o arenisca, no sé). Lo hice, lo logré, y cuando acabé de nuevo me embargó esa sensación de paz y de dicha.

En fin, una experiencia bastante interesante, acompañada de unas vistas increíbles durante todo el día. Normalmente no suelo hacer muchas fotos -de hecho en Las Vegas no hice prácticamente ninguna foto-, pero este paraje lo merecía.

Espero que os haya gustado. Me marcho en breve al Cañón del Colorado, y dormiré en un pueblo perdido en medio del desierto. ¡Buen viaje!


jueves, 12 de septiembre de 2013

Tour EEUU: Flagstaff, Arizona

Hoy me he marchado de Las Vegas. Ayer jugué la última sesión (NL200) y volví a ganar para pleno de sesiones positivas. Los jugadores eran todos horribles otra vez, me pareció estar de vuelta en 2009, sólo que yo siendo muchísimo mejor. Por cierto, un jugador muy malo pero no de lo peor de la mesa comentó que el 42% del dinero en efectivo de EEUU se encuentra en Las Vegas.

Se me ha hecho algo tarde al salir, y he acabado dejando el hotel casi a las 12. El otro día comentaba en el vídeo que ayer tenía pensado visitar la Presa Hoover, pero al final, viendo que estaba dentro del itinerario hacia Flashtag, lo dejé para hoy.




La Presa Hoover es una construción imponente, que denota inteligencia, y un notable intento por parte del hombre de controlar el medio en que se encuentra. Al ver el lago Mead, un embalse creado artificialmente justo encima de la presa, he pensado en lo efímero del hombre frente a la naturaleza. Supongo que esta sensación volverá a aparecer conforme avance el viaje.




Hasta hace no demasiado, si querías ir de Las Vegas hasta Phoenix, de Nevada a Arizona, tenías que pasar por la estrecha carretera que la bordea; ahora esto ya no es necesario, debido a la construcción de la autopista-viaducto que pasa por encima de la presa, y, aunque el trayecto gana en comodidad y en rapidez, también ha perdido cierto encanto.

Aun así, todavía te puedes desviar de la nueva autopista y circular por encima de la presa. Lo han convertido en algo así como una atracción, con aparcamientos a 7$ la plaza (se puede aparcar en otros sitios) y atracciones en el interior. Yo no tenía mucho tiempo, así que me he ahorrado las atracciones, he aparcado el coche y me he dirigido hacia el abismo.




¡Qué miedo he pasado! No es tan imponente como me lo imaginaba antes de llegar, ya que la presa tiene cierta curvatura que hace que el abismo dé menos miedo, pero aun así me he asustado bastante. Tengo vértigo desde pequeño, y acostumbro a tener pesadillas en las que estoy agarrado desesperadamente a una escalera, o en las que tengo que cruzar un abismo, o en las que alguien cae de un quinto piso... todas ellas aterradoras. Así que me he acercado a unos pequeños salientes, que hacen que la sensación de indefensión se acentúe, y he jugado con las sensaciones. Puede que alguien de entre la multitud de turistas me viera y pensara: "¡Hmmm, parece que tenemos un suicida!" ya que estaba a unos 30 centímetros del borde, la respiración agitada y sudando.




Tras 3 horas abriéndome el paso entre el tráfico, con paisaje primero era desértico (los moteles y restaurantes que había entre la presa Hoover y Kingman son tipiquísimos de película y viejísimos además, como un "restaurante" de pizzas todo viejo y destartalado en medio de la nada), luego con más vegetación, y finalmente montañoso, llego a mi motel en Flagstaff, Arizona. He dejado las Freeways (autovías interestatales) atrás, y en las carreteras convencionales (aún con dos carriles) la conducción se parece algo más a la española, ya que por lo menos los coches circulan por la derecha y no por donde les sale de los huevos (más sobre conducción americana en una futura entrada).

¿Por qué Flagstaff? Flagstaff es una ciudad de Arizona que no tiene más encanto que moteles baratos, pero que se encuentra a aproximadamente hora y media de la cara sur del Gran Cañón. La otra alternativa era Williams, pero Flagstaff está más cerca de Sedona, y a su vez también más cerca de la carretera que bordea el Cañón por el este, que es adonde me dirigiré tras mi estancia aquí. Y había otra alternativa, que es quedarte a dormir en el pueblo del Gran Cañón, pero aparte de que hay que reservar con mucho tiempo de antelación, los precios ahí se disparan, y no creo que hubiese podido encontrar nada por menos de 200$.

Como decía al principio, iba con retraso con respecto a mi plan inicial, que era llegar a las 3 a Flagstaff. He llegado a las 6 al motel, así que nada más dejar la maleta he salido para Bell Rock, una especie de colina muy especial, con nada alrededor, a unas 5 millas al norte del pueblo Oak Creek. He visto que anochecía a las 8, por lo que con algo menos de una hora de trayecto he calculado que me quedaría 1 hora de sol al llegar.





De nuevo otro error de planificación... cuando he llegado ya era de noche y no he podido ver nada, aunque el trayecto por la 89A, una carretera horrible pero con unas vistas increíbles, ha merecido la pena. Aun así, parece que voy a perder un día con respecto al planning inicial y puede que me quede una noche extra en Flagstaff, aparte de las 2 que tenía pensadas.




Mañana tengo dudas entre si olvidarme de Sedona e ir al Grand Canyon directamente, o pasar el día en Sedona y visitar el Grand Canyon el jueves. Creo que visitaré Sedona, ya contaré qué tal el pueblo, ¡y si realmente existen esos vórtex de energía!

martes, 10 de septiembre de 2013

Tour EEUU: Las Vegas

Llevo ya 2 semanas en EEUU, las cuales pasé en el retiro al que fui el año pasado, y las 2 que me quedan las pasaré recorriendo millas por el oeste. Intentaré ir subiendo algún vídeo comentando cosas que me pasen o curiosidades sobre los americanos (siempre encuentras algo por lo que reírte de ellos), siempre que tenga tiempo e Internet disponibles.

Éste es el primero de los vídeos que espero poder seguir haciendo. Está dividido en tres partes porque se me ha ido llenando la memoria del teléfono y he tenido que ir borrando cosas.

Estoy ilusionado por este viaje. Me voy a adentrar en la auténtica América, y voy a ver parajes majestuosos en los que el hombre no ha podido poner sus zarpas. Por cierto, el Tour EEUU 2013 lo patrocina Quaker, ¡los cereales favoritos de los niños cuáqueros!












jueves, 1 de agosto de 2013

Adiós, Faro


La carretera que da a la playa de Faro. El trayecto cuando la marea está alta es espectacular



Estoy viviendo en Faro, en el sur de Portugal. Llevo ya 5 meses aquí, pero apenas me quedaré otras dos semanas más.

Faro no es que sea un sitio excepcionalmente bonito o exótico, en general se parece bastante a España, pero ofrece muy buenas posibilidades, con la playa a menos de 10 minutos de casa, y muy buen clima. Hay sitios chulos a donde ir, y buena oferta de ocio, y en general es un lugar con una calidad de vida muy buena.

Además, he tenido la enorme fortuna de conocer a gente muy maja, que me hizo sentir como en casa desde el primer momento. En ese sentido, tanto en Tailandia como aquí me he sentido muy bien con la gente que he conocido, y creo que he tenido mucha suerte.

El caso es que llevaba un tiempo pensando en actualizar, ya que desde Ibiza 2011 no había contado casi nada de cómo me iba en el poker.

Veamos dónde lo dejé... Septiembre de 2011. Me encontraba en Ibiza, la isla de la fiesta, peleándome con jeques y demás fishes en el Casino ibicenco y disfrutando de la playa, el buen tiempo y las vistas de la isla (en todos los sentidos).

En aquella época estaba jugando bastante bien, owneando a los regulares de mis mesas, con un gran winrate en las mesas de NL400-NL1000. Tenía pensado seguir dándole duro a las .com hasta que llegara la regulación, mientras terminaba la carrera de Magisterio.

Pero al llegar de Ibiza todo fue mal: las clases habían empezado hacía dos semanas, y fui con retraso todo el cuatrimestre. La mayoría de los profesores eran malísimos, sin ningún tipo de aptitud pedagógiga, y me empecé a estresar. Llegó diciembre, y agobiado como andaba, estudié lo que pude para los exámenes, y no me fue mal; aprobé todas menos una cuatrimestral. Pero en general estaba muy agobiado y pasándolo mal, por lo que no eché prácticamente ni una mano en esos tres meses.

Acabados los exámenes llegó enero, y con ello el Practicum, que cogí con mucha ilusión dada la grata experiencia del curso anterior. Pero esta vez no me sentí cómodo en clase, no hubo buen feeling con la maestra, y anduve aún más estresado, con bastante ansiedad. El Practicum II es mucho más estresante que el I, y ahí fue cuando me di cuenta de que no quería ser maestro, o por lo menos de que no quería ser maestro en un sistema educativo como el que hay en los colegios normales. Y por supuesto, ni me planteaba abrir un software.

Acabó el Practicum y con ello mi principal fuente de estrés, y empecé a vislumbrar la luz. Un viaje a Túnez -del que algo relaté en el blog- como punto de inflexión, y a partir de ahí todo fue a mejor: vino el buen tiempo, empecé a estar más tranquilo, juntándome con mis compañeros de clase, y llegó una de las épocas más felices de mi vida: partidos de fútbol sala, de padel, salir a tomar el sol, tomar alguna cerveza por la tarde, aprendí a tocar la guitarra,... estaba demasiado feliz como para querer jugar al poker. Aun así, entre febrero y abril creo que jugué unas 25k-30k manos en los mismos stakes a los que acostumbraba, y con la sensación de estar violando de nuevo a mis regs.

Con todo, el balance de esos 9 meses entre octubre de 2011 y junio de 2012 no llegó a las 40k manos, y en éstas que llegó la regulación, con lo que de nuevo no tenía pensado jugar ninguna mano hasta nuevo aviso. Aun así, a lo largo del verano, calculo que jugué unas 10k manos a un ritmo espectacular: las .es en aquella época eran un caladero de peces, ballenas y demás fauna marítima.

Viajé todo el verano, y jugué algo en vivo: pasé por los Casinos de Estoril, Marbella y Las Vegas, pero al mismo tiempo notaba que algo había cambiado: ya no tenía esa sensación de seguridad (y casi superioridad) que noté durante el verano anterior en los Casinos de San Sebastián e Ibiza (bueno, en Las Vegas no noté nada de eso ya que el 90% eran viejos/turistas/mujeres/borrachos): en resumen, se me había olvidado buena parte de lo que sabía. Había multitud de spots en los que no me encontraba cómodo, situaciones que en el pasado habría superado con mucha facilidad, ante las que ahora mi mente no parecía dar con la solución. El resultado fue creo que positivo en términos económicos, pero acabé muy tildado y jugando mal.

Me marché a Tailandia 3 meses, con la intención de vivir una experiencia diferente, y de intentar volver a las mesas en las salas .com, pero por unos motivos u otros sólo jugué en salas españolas. El resultado fue decente: 56k manos a 6 EVbb (10 reales), pero las sensaciones fueron de todo menos buenas.



Para empezar, me tildaba muchísimo. Me tildaba como nunca antes me había pasado. Observando la situación a posteriori me doy cuenta de una cosa: mi poker mindset, mi actitud con respecto al poker, fue durante todos los años en que me dediqué a esto, aproximadamente de 2007 a 2011, excelente. Jugaba casi exclusivamente cuando estaba descansado (y lo hacía por el disfrute de jugar, nunca por obligación), tenía un acercamiento al tilt bastante bueno, nunca me tomaba un resultado o una mano de forma personal, y tenía una gran confianza en mi juego y un acercamiento al juego bastante matemático.

Pero al volver a jugar en Tailandia todo eso se había esfumado: notaba cierta presión por ganar, jugaba por obligación más que por gusto, sabía que tomaba decisiones random, no tenía ni puta idea de qué hacer en un montón de spots,... además, las mesas se habían endurecido una barbaridad. Cuando dejé de jugar, la mitad de los regs foldeaban en BB una media de 75-80, y aquí en .es cuando se supo que por jugar no ibas a la trena por evasión de impuestos, una avalancha de regulares salió del armario, a ninguno le gustaba foldear y no me adapté bien, y en general todo ello hizo que perdiera la confianza en mi juego; la confianza en hacer la jugada con mayor EV pese a que tuviera una varianza altísima y tuviera una expectativa marginal, la confianza de pushear un flop Axx con T5o con el riesgo de ser pagado con 0% equity por una lectura de que el villano estaba faroleando... todo eso se había ido. No sólo las mesas eran más duras que en otoño de 2011, sino que además yo era mucho peor jugador que el de aquella época.

Me llevó casi dos meses y 50k manos volver a coger cierta confianza en mi juego, a tener pocas dudas, y realmente estaba volviendo a mi nivel de 2011, pero en aquellos momentos, ya en Bangkok y al final de una aventura que duró 2 meses y medio, me encontraba tan feliz que no me apetecía jugar ni una sola mano más. Feliz, sin ningún motivo aparente, y con cero ganas de jugar una mano más durante un tiempo, ni de tensarme o tildarme por culpa del poker.

Llegó febrero, y tras un mes en casa, decidí emigrar otra vez. No me gustaba el frío de Burgos, me había pasado casi 3 meses a más de 30ºC de media, con un verano que se prolongó durante 6 meses, y de repente me encontraba a 4ºC... quería emigrar.

Si tenía que jugar al poker durante un tiempo lo haría, quería además probar las salas .com, ver si existía la posibilidad de que fuesen un territorio menos hostil que las salas españolas. De entre los destinos posibles para pasar un tiempo, me llamaban la atención Portugal y Malta, y al final me vine al sur de Portugal, a Faro.

Los primeros meses en Faro no fueron buenos: tilt otra vez, que hacía que jugara poco, también estaba bastante estresado con unos trabajos que tenía que presentar para las dos últimas asignaturas de la carrera,... Por momentos pensé en desistir, y mandar a la mierda a la puta carrera, pero al final conseguí acabar. ¡Ya soy maestro, por cierto! Quizás sea hora de cambiarle el título al blog...

El caso es que no me fue bien, jugaba poco y tildado, aunque en winrate no fue demasiado allá la cosa (a unas 7 EVbb), no hice ni 60k manos en 3 meses. Hubo un mes en que jugué 8k manos, y en general no disfrutaba jugando y me faltaba confianza en mi juego.



Pero bueno, fue volver de Burgos a mediados de junio, y con la mente más despejada por haberme quitado encima la mierda de la carrera, centrarme en el poker y empezar a mejorar.

He estudiado mucho, he dedicado muchas horas a mejorar muchos aspectos de mi juego, he comentado muchas manos con gente de aquí, he mejorado el tema de estadísticas una barbaridad (¡por fin!), he mejorado mi mindset (no tanto como me gustaría), ahora hasta tengo rangos polarizados contra según qué gente ("Putos polarizadores!"), y aunque de vez en cuando tengo manos random (más de las que me gustaría), creo que he mejorado mucho en general, he dejado el tilt de lado más o menos, y he jugado en 40 días más que en los 4 meses anteriores.

Desde que vine de Burgos llevo 60k manos jugadas, a la nada despreciable cantidad de 12 EVbb, y éste mes, que ha sido el mejor de mi vida en resultados reales (no de EV, donde hubo algún mes bastante mejor en el pasado), y eso que estuve una semana sin poder jugar al petar el ordenador, he jugado 35k manos a unas increíbles 16 EVbb (22 y pico reales). Ni en mis sueños más húmedos me esperaba estar ganando a un winrate mayor que en 2011, realmente el primer sorprendido soy yo.



Y poco más que decir... Podría grabar un vídeo de una sesión a 6 mesas. Ganas no me faltan, la verdad, pero sinceramente prefiero no enseñarle nada a nadie. Sé que es triste, pero a esto hemos llegado. Mis mesas están infestadas de regs españoles bumhunteando, algunos muy buenos y cabrones, otros no tanto, pero en general razonablemente buenos, y prefiero no dar ninguna información.


Y esto es todo por ahora. Para los lectores fieles del blog (creo que no quedará ninguno a estas alturas), está bien hcaer un pequeño resumen de los últimos 2 años en el poker. Y para mí también, ya que echar una mirada atrás te hace ser consciente de lo duro que ha sido llegar hasta aquí. La época del tilt, el estrés con los trabajos de la Uni...

En fin, mi próximo destino será de nuevo EEUU, me iré un mes a tierras californianas, dos semanas de las cuales me las pasaré haciendo millas, y visitaré de nuevo Sin City y haré una pequeña ruta por Nevada y el desierto californiano, hasta llegar a San Francisco. Ha estado bien la aventura portuguesa. ¡Suerte en las mesas!

domingo, 17 de febrero de 2013

Parque Güell

No tienes planes para la tarde, no tienes nada que hacer hasta tu viaje de vuelta, al día siguiente, a ese lugar al que acostumbras a llamar hogar; pero estás abierto a un futuro sin expectativas prefijadas y empaquetadas, y surge una idea.

Llevar a cabo la idea es como una darte una ducha de agua fría: puedes darle todas las vueltas que quieras, verlo desde todos los ángulos posibles, considerar los pros y contras hasta que se sequen los océanos y se apague el sol, pero al final sólo hay y habrá una cosa que realmente puedes hacer: lanzarte al agua cortante, que arrasará con tu sensación de comodidad y te despejará los sentidos.

Tras cierta deliberación te das cuenta de que lo único que puedes y quieres hacer es meterte de lleno, y te marchas al parque. Es una larga caminata, y además te orientas muy mal, por lo que agradeces al creador de tu móvil, que en paz descanse, una aplicación que te permite no perderte tan fácilmente como acostumbras cuando vas al volante.



Comienza la ascensión: ves muchas columnas, majestuosas, que te recuerdan una mítica escena de una trilogía fantástica que has visto muchas veces. No puedes dejar de asombrarte viendo la vida transcurrir: los niños jugar, las madres preocuparse por los niños, los amigos reunirse, los turistas fotografiar,… Ves parejas de adolescentes, cogidos de la mano, besarse y hacerse promesas de amor eterno, ves pájaros de un verde casi tropical volar a escasos metros de ti, y oyes a un padre inculcar el juego de posición a su hijo, que, quién sabe, tal vez en unos años esté jugando en el equipo de sus ídolos ante 90.000 espectadores: “¡Ábrete a la banda, Josep!”. Pero sobre todo te deleitas con el regalo a los sentidos que es el parque, y con sus vistas, de la ciudad y también de ese mar en que tantas veces te has sumergido.



Te tomas un zumo de naranja fumando un cigarrillo y te quedas extasiado ante tanta belleza y sencillez, mientras comienza a anochecer. Están bajando las temperaturas; no tanto como en el clima continental de tu ciudad de origen, pero sí lo suficiente para que decidas marcharte. Ponderas la opción del taxi, pero acabas pasando de largo el parking de los taxistas.

Mientras regresas caminando, aparece un pensamiento: la semilla de algo… necesitas expresar de algún modo toda esa belleza, y comienzas a darle forma en tu mente. Por el camino, aparecen dos regalos: el primero es un chocolate con media docena de churros, un sabor, un calor, que llevabas tiempo queriendo recordar, y el otro, al pasar por delante de un supermercado de congelados La Sirena, es el de un recuerdo agradable: el de aquellos tiempos, años atrás, en que comprabas los productos congelados más baratos y en que necesitabas paciencia e ingenio para ser capaz de meterlos todos en aquella diminuta nevera, y recuerdas esa época con una sonrisa benevolente.

Llegas a tu hotel, y terminas de escribir estas líneas mientras te acabas tu chocolate con churros a la espera de nuevas aventuras, quizás en otra ciudad, otro país, otro continente…

jueves, 22 de noviembre de 2012

Diario de Tailandia: Phon Phisai

 ¡Hola!

Llevo ya casi dos meses en Tailandia. El primero lo pasé en Phon Phisai, un pequeño pueblo en el noreste del país, en la misma frontera con Laos. Después vine a Phuket, donde llevo 3 semanas y espero que no mucho más, y creo que me iré a Chiang Mai y Bangkok. Realmente no tengo demasiado decidido, me queda un mes en el país y acepto cualquier sugerencia.

Me gusta mucho Tailandia. Desde cómo te trata la gente, lo barato que es todo (en Phuket no tanto), el clima (en Burgos mis amigos y familia están a 5ºC), la comida thai, la libertad de hacer lo que quieras en todo momento,... Y además siento gratitud por cómo me ha recibido la gente, desde Álex, que me acogió en su casa de Phon Phisai, hasta los pros de aquí, que me invitaron a su mansión durante unos cuantos días.

¿Y el poker? Creo que está yendo razonablemente bien. Llevo jugadas 38k manos a 7.30 EVbb (más de 12 reales, fuck yeah); teniendo en cuenta que llevaba un año sin jugar prácticamente nada, y el entorno relativamente duro que son las .es (por lo menos en PokerStars), estoy contento con los resultados. Me gustaría cambiar mi dirección de las salas para poder jugar en las salas .com, pero de momento no lo he conseguido.

Y eso es todo, creo que estaré unos pocos días más por aquí y despues me iré a Chiang Mai, para terminar el viaje en Bangkok. Me gustaría grabar otro vídeo review de Phuket, pero no sé qué contar y qué no, porque la verdad es que hay un montón de anécdotas guapas, pero como dijo alguien de aquí que gana mucha pasta en las mesas, "lo que pasa en Phuket se queda en Phuket".

¡En fin, eso es todo! Subo un vídeo que grabé un par de días antes de marcharme de Phon Phisai, así que de eso hace ya casi un mes. Espero que os entretenga, ¡hasta pronto!


viernes, 24 de agosto de 2012

Diario de Las Vegas: Happy birthday

Estoy en Las Vegas, estos días había pensado en ir contando cosas en el blog, pero las dos primeras noches, en que dormí en sendos hostales (en Madrid y en un sitio perdido de California), acabé cansadísimo y sin ganas de escribir. Y como ahora no tengo ganas de teclear, subo un vídeo en el que cuento algunas pinceladas del viaje (me he dejado de contar muchas cosas y anécdotas, como el gordo clavadito a Sam Tarly -el amigo de Jon Nieve, de Juego de Tronos- que me hizo compañía en el aeropuerto mientras tocaba la guitarra, cómo la azafata de US Airways foldeó a mi 3bet en su intento de que facturara la guitarra, pero estaba recién levantado).

Espero que os entretenga,

¡Un saludo!



domingo, 8 de julio de 2012

Diario de Estoril: Lisboa

Nada estaba yendo como esperaba: no había podido jugar más que 2 días al poker (el segundo día sólo había un abuelete y acabé even), en una mesa de 5/10, y en Lisboa tampoco había cash. Me estaba aburriendo en Estoril.

Pero llega un momento en que te das cuenta de que estás en un país extranjero (un poco mierda), en el que el propósito principal del viaje, jugar al poker, y el secundario, bañarte en el mar, son inviables (el del mar, por el frío glacial de las aguas atlánticas); y decides que te lo vas a pasar bien.

Así que pasas de todo, coges tu petate, y te largas a Lisboa. Usas el transporte público, ya que aunque la lógica y el bank dicten lo contrario, te quieres retar a ti mismo. Al principio sientes cierta incomodidad ante lo desconocido, pero poco a poco te vas dejando llevar.

Llegas a la estación de Cais Sodré, te mimetizas con los turistas, y al poco te sientes un mochilero más. De nuevo decides que el taxi no va contigo, así que empiezas a preguntar a la gente, que habla fatal el castellano pero es muy simpática, y tras dar el coñazo a un par de autobuseros y una recepcionista bastante atractiva, averiguas que tu autobús es el 734. Te subes y te imaginas que es un autobús turístico, y disfrutas con las vistas que se te presentan, como este original graffiti de un edificio abandonado cerca del centro de Lisboa:




Tras 20 minutos en el autobús y 10 más andando, llegas a tu hotel, un 4 estrellas muy agradable, pero a varios kilómetros del centro. Te das un baño en el jacuzzi para organizar tus ideas, coges la mochila, preguntas al recepcionista por la parada de metro más cercana, y al son de los bendings de armónica, Hey there Delilah, te diriges a ella. No sabes muy bien qué vas a hacer porque no has planeado nada, pero sabes que lo vas a disfrutar. De nuevo aparece el hormigueo en el trayecto ante lo desconocido, pero también sabes que se pasará pronto.




Te bajas en Restauradores, en el casco viejo de Lisboa, antes de lo que hubieses pensado, y miras. Paseas tranquilamente. Te das cuenta de que viejo quiere realmente decir viejo, se respira cierto aroma decadente. Has leído en Internet algo sobre la mejor heladería de Portugal, y tras recorrerte medio casco viejo fluyendo con la gente, y preguntando a muchas personas -una de las cuales te da una dirección errónea, pero a ti no te importa- y a varios camareros que te sugieren que te sientes a cenar, por fin unos viejetes que están cerrando una ferretería saben de qué heladería hablas.

Eres indeciso por naturaleza, por lo que le pides a la camarera una sugerencia. Te recomienda el helado de fresa con algo que no entiendes. Le sigues un poco el juego, te sueltas, y al poco la camarera no deja de sonreír. Mientras te sorprendes, te va ofreciendo varios helados para que pruebes, todos ellos exquisitos. Acabas tu pedido y te marchas. Has leído en cierta página que esta gelatería tiene los mejores helados de Portugal, y lo cierto es que el está muy bueno.




Te tomas tu cucurucho en una calle muy transitada, y al caminar te topas con un músico que está tocando para la gente que cena en los caros restaurantes de la calle. Te apoyas en una farola y comienzas a escucharle y a observar meticulosamente cómo mueve la púa, cómo va moviendo los dedos entre los trastes.

Suenan los acordes menores de Nothing else matters. Cuando acaba le pides una canción de Bob Dylan, a ser posible que lleve armónica. Empiezan a sonar los acordes de Like a rolling stone y, mientras le grabas, te asaltan ofreciéndote hachís (Starlux) y marihuana (menta poleo). Tú ya no fumas esa mierda, y además no quieres ser el enésimo turista estafado, así que les mandas a la mierda mientras tu atención se dirige de nuevo hacia ese músico con voz nasal, armónica al cuello y percusión en el pie. Acaba Like a rolling stone, le dejas unas monedas y una sonrisa, y suena Wonderwall mientras tú te marchas.

El músico lisboeta tocando Like a rolling stone:



Minuto 00:26, aparecen sonrientes los estafadores, material en mano y totalmente despreocupados, dispuestos a perturbar mi paz interior


No sabes muy bien adónde, pero sí que quieres cenar algo, y, mientras caminas, comienza el asalto. Al parecer la nueva moda en Lisboa consiste en estafar a los turistas vendiéndoles droga, o algo parecido a ella, probablemente legal y útil para condimentar un buen caldo. 5 ó 6 camellos estafadores en menos de 10 minutos alteran tu paz interior y de nuevo despiertan los temores. Así que buscas un sitio de bocadillos, donde una ajetreada jefa te atiende de forma poco amable, pero no te importa demasiado. Pides una ensalada, pagas, y te marchas.

En el andén del metro le preguntas a una chica si es por aquí por donde se va a Praça de Espanha, y te dice que sí. Le dices que si está segura, y con una sonrisa amigable y algo vergonzosa te vuelve a decir que sí. Sales del metro y estás algo desorientado -no te sueles orientar muy bien callejeando-, pero poco a poco consigues ubicarte. Llegas al hotel, de nuevo armónica en mano y tratando de repetir por el camino las melodías y los bendings (¡qué maravilla de sonido!) del músico de voz nasal en la versión de Dylan que ha interpretado, cenas viendo a Fernando Alonso exhibirse bajo la lluvia, te duchas y te pones a escribir.

Piensas en que mañana puede ser otro gran día, en el que hagas de lo sencillo algo extraordinario. Te alegras porque vas a ir a ver fishes (de los que no juegan a las cartas), y el resto del día lo desconoces... y hasta te agrada.

miércoles, 4 de julio de 2012

Diario de Estoril: Oxidado


Estoril, Lisboa. No sé cómo he acabado aquí, pero hace cosa de un mes y algo, con una regulación inminente y la carrera a punto de terminar, decidí que el próximo año haría varias de las cosas que más me gustaban: jugar al poker (no trabajar, más bien) y viajar a sitios con buen clima y playa. Había decidido que quería emigrar.

Comencé a valorar diferentes objetivos, considerando diversas variables: clima (incluyendo playa), nivel de vida, posibilidad de jugar al poker, comida, seguridad y colonia de poker. A casi todas mis opciones favoritas les fallaba algo: a Reino Unido el clima y la comida, a Estados Unidos la prohibición de jugar online (lo mismo que a Italia), a Sudamérica en general la seguridad.





De mis siguientes opciones, quedaban Malta, Europa del Este (de nuevo el clima), que tampoco me convencían, pero por otro lado se abría una posibilidad que había contemplado hacía algún tiempo: Tailandia. Más en concreto, Phuket.




Tailandia no tiene prohibición de facto; ya que, aunque el poker online está prohibido, de hecho no debería haber mayores problemas para jugar en un país en  el que las salas de poker no ponen restricciones a los jugadores y el Estado nada hace para impedirlo. El nivel de vida es bastante bajo (no tanto en Phuket), tiene un clima estupendo –casi inmejorable, con unas playas paradisíacas- y hay una colonia de jugadores considerable (sobre todo europeos y estadounidenses, más algunos españoles). La seguridad es buena, si exceptuamos a la policía, considerada organización criminal por Naciones Unidas.

Para ello, necesitaba un bank holgado que, en caso de salir mal la aventura, me permita varias salidas. Y lo cierto es que tengo todavía un colchón cómodo, pero llevo un año sin apenas jugar al poker y gastando dinero, y me gustaría devolverlo a cotas más altas.

Así que me planteé vías de financiación para este verano y, como digo, con la regulación en marcha, se me ocurrió algo que de nuevo me permitía dos de las cosas que más me gusta hacer: ganar al poker y viajar, a ser posible a sitios con playa.

Estoril

Estoril es el primero de ellos. Realmente no sabía mucho de su Casino, más allá de que sea el más grande de Europa. Llegué ayer, no sin ciertas peripecias viajeras, de nuevo desafiando al tiempo en mi carrera Burgos-Madrid, y a lo desconocido al escoger la vía del transporte público en lugar del cómodo taxi. Por suerte esto no es Túnez, y preguntando a la gente, muy amable toda ella, y cogiendo un autobús que parecía que no llegaría nunca y un tren cercanías (en total 4.30€), me planté en mi hotel, una extraordinaria acomodación por 44€ la noche, dispuesto a llevarme el dinero de los locales.
Al poco de llegar me entero de la primera mala noticia: esto no es un Las Vegas made in Europa. Yo que pensaba jugar un par de sesiones diarias veo que va a ser imposible, ya que es un Casino más al uso, con su horario nocturno (a partir de las 21.30).


El Casino de Estoril, desde la terraza de mi habitación


Después de preguntar en el Casino, que está a 40 metros de mi hotel, me quedé dormido por lo duro del viaje, me desperté a las 23.00 y me bajé al Casino. Cuál es mi sorpresa cuando veo que sólo hay una mesa abierta, en la que por cierto había dos sitios libres. No obstante, ver a un señor mayor sentado en la mesa me da cierta alegría. Pero la triste realidad es que he recorrido 800 km para llegar a un sitio donde sólo hay una mesa, y encima es de 5/10, bastante más alto de lo que quería jugar en un principio, ya que llevo un año en que prácticamente no he jugado nada y estoy muy oxidado.
Jugué unas cuantas manos, y las anoté todas en el iPhone, de las cuales 3 de ellas están mal jugadas, y una de ellas horriblemente jugada.  Voy a relatar los 3 botes más grandes.

En el primero, tras entrar con el mínimo a la mesa, 300€,  y llevar 5 manos en la mesa, raiseo a 45€ el limp de un fish desconocido, recibo 2 calls y un 3bet a 190€ de un live pro español bastante conocido, campeón de España si no estoy errado. Decido que su rango es bastante fuerte (¡qué rango de 3bet en vivo no lo es!), pero que con las toneladas de dead money no me tiro ni loco. Pusheo, y cuál es mi sorpresa cuando uno de los dos jugadores que ha hecho coldcall decide hacer cold call otra vez. El pro español no puede 4betear porque mi raise no es del doble, y se monta un bote de unos 900€ preflop. Si ya me asustaba poco el squeeze del pro español, encima recibo un cold call a un 3bet. Estoy muerto.

El flop cae 752 con dos tréboles, el live pro español hace check, y el coldcaller pushea, a lo que el pro instafoldea. Yo pido un 8 que no cae, ya que se dobla el 2 y cae una Q, que completa el proyecto de color del flop. Pregunto que quién tiene que enseñar, me dicen que yo, y muestro mis ochos, que ante mi sorpresa son buenos. Pienso en hacer hit n run, pero como veo mucho limp me quedo un ratito más a la mesa.

Pasa el tiempo y estoy con unos 800€ tras hacer ROL a 80€ con TT, recibir 3 calls, y check/foldear un flop A53s, y foldear AJo tras un 3bet de un abuelete que me enseña un A y me dice que lleva AK.
En la segunda mano reseñable abro A4s en MP, recibo 3 calls, incluyendo SB y BB. El flop es 763r, y en un bote de 100€ meto cbet de 65€. SB se lo piensa un poquito y me hace call, los demás se tiran. En su rango estimo multitud de draws de escalera: 98, T8, 85 y gutshots a cascoporro. Ante todas ellas voy por delante. También parejas de mierda y parejas + gutshots. Si el turn es un T o superior le va a caer segundo ladrillo. Cae una J, e instamete 100€ en un bote de 230€. Le quedan por detrás unos 270€ más, y decido que como su rango está lleno de draws y algunas second pairs o third pairs que puedo tirar (esto es el vivo y la gente te da mucho crédito cuando se trata de ir all-in), así que decido pushear. Se lo piensa un minuto largo y me paga con, oh, surprise… QJo! LOL No completo una mierda y bajo a 400€. No me parece mal jugada, y mi percepción de que su rango era muy flojo era acertada.

Tras subir otra vez a unos 600€ a costa del primer abuelete y un segundo que se une a la fiesta, y ciertos sube y bajas que me tildan un huevo, llega la mano del día. Estoy tildado como un mono. Estoy tildado porque sé que estoy jugando mal, porque un abuelete me ha literalmente outplayeado en una mano, porque el stake me hace estar incómodo, y porque no he enganchado nada decente en toda la noche.

Tengo 600€. Me llega la mano abierta a 30€ por un jugador en MP. Lo tengo catalogado de semifish, aunque hacía poco limp pre, y abría razonablemente (con un OR aparentemente lineal), así que tiraba más a live pro que a semifish. Tengo 99, y 3beteo por valor a 100€ para que no se me meta ningún abuelete por detrás. Por suerte todos foldean y el semifish hace call tras pensar un poquito. El flop es K82s, regular tirando a malo, ya que estimo mil broadways  suitadas y pockets en su rango, y los reyes entran de lleno. En un bote de 215€ meto 125€, decidido a pagar su push porque creo que me va a pushear todos los draws de color y con un SPR de 2.5 prácticamente estoy obligado a pagar si voy por detrás. Sorprendentemente recibo “peores” noticias, ya que sólo me paga. En el bote hay 465€, me quedan 360€ y el turn dobla el 2, sin completar el proyecto de color. En su rango hay reyes, alguna pocket, algún 8 y no sé hasta qué punto proyectos de color.

Y aquí es cuando cometo el error grave del día, ya que tengo un check behind facilísimo. Pero no sé por qué tiro más su rango hacia 8´s que me pueden pagar, draws de color y alguna pocket ocasional como TT-JJ que puedo llegar a tirar. Sí, acabo de decir en la misma frase que me puede pagar con ochos y tirarse de JJ-TT, algo que es completamente absurdo, pero como digo estaba tildado y mi línea de pensamiento era totalmente estúpida. Así que finalmente pusheo y tras pensar unos 4 minutos, en que me puse bastante nervioso, algo que no me pasaba en vivo desde el check/push con aire en el EsPT de San Sebastián, acaba pagando con… QQ!

A un cuarto de hora de que se acabe el poker (lo cierran a las 2.45) cabo el día sin jugar una mano más, 300€ abajo y con un tilt bestial por lo mal que he jugado.

¿Cómo debería haber jugado la mano?

El 3bet pre me gusta, porque como digo va a tender a pagar de más con muchas manos que van a missear y foldear. El tamaño me parece algo excesivo, 90€ habría estado mejor. Con 215€ en el flop y unos 500€ detrás, la línea std habría sido 80€ en el flop, check behind en el turn y decidir en el river. Probablemente foldear ante más agresión contra ese villano en concreto y contra casi todo el mundo en vivo. Tal cual jugada hasta el turn, el check behind es facilísimo y muy probablemente la broma se habría quedado ahí (check-check river) ya que aunque en el river él tiene una value bet como un templo, estoy seguro casi al 100% de que habría hecho check.

Me noto oxidado, he estado jugando online y con resultados bastante buenos, de hecho en febrero-marzo eché unas 15k manos ganando a ritmo bastante bueno y con muy buenas sensaciones, quizás no al nivel del verano pasado, donde literalmente reventaba las mesas y tenía una estimación de rangos, estimación de mamoneo y líneas postflop muy buenos, pero sí a un nivel muy decente. Pero me noto oxidado, sin pensar durante las manos de forma clarividente como acostumbraba.
En fin. Me enteré, entre tanto, que hoy lo que se va a jugar en el Casino es Omaha 5/10, y que 2/5 sólo lo hay los findes, lo cual es una mierda porque yo el viernes me voy a Lisboa 2 días, y el lunes me vuelvo a Burgos. Pero mañana estaré dando guerra otra vez en el 5/10, y esta vez sí, si no me veo cómodo con 50+ ciegas con ese stake, me marcharé a dormir.

De Estoril no puedo contar mucho, la playa está altísimamente ocupada, el tiempo que está haciendo es muy bueno, pero el agua está congelada, he aguantado 30 segundos y he tenido que echarle valor para meterme entero.

Y esto es todo por Estoril, mañana intentaré hacer una ruta por la zona, para lo cual tendré que o bien alquilar un coche o ir en el tren cercanías, ya me informarán.

Espero que os haya gustado a los que hayáis llegado hasta aquí.

miércoles, 18 de abril de 2012

Túnez


Hace ya meses que tenía planeado este viaje con mis compañeros de clase. Salíamos ayer (lunes) por la tarde, pero el domingo, jugando con mi equipo de fútbol sala, me lesioné estúpida e inoportunamente. Me torcí el tobillo y me hice un esguince. Parte del viaje a Túnez (3 de los 7 días, los primeros de la estancia en el país) los íbamos a pasar en el desierto tunecino, adentrándonos en el despoblado y desértico sur del país.


                                               Mi tobillo esta mañana

Tenía que tomar una decisión en poco tiempo y mi estado anímico no era el mejor. Durante la tarde del domingo estuve considerando la opción de quedarme en casa, pero al final, entre la opción de no viajar y la de hacerlo, opté por una tercera: iría a Túnez; pero, mientras mis compañeros se adentraban en el interior del país, yo me quedaría en un hotel de Hammamet, lugar turístico al que ellos acudirían el jueves.


                                                           Túnez


Nos despedimos ayer por la noche, ya que ellos salían a las 7:30 de la mañana, y yo me iba a quedar más tiempo durmiendo en el hotel del circuito. Así que me puse el despertador a las 11:00 de la mañana con la intención de viajar de Kairouan a Hammamet... y no morir en el intento.

De todos los fieles lectores de este blog en desuso es conocida mi tendencia miedica, y hoy se iban a poner a prueba mis nervios, viajando solo en un país tercermundista como un tunecino más.

Le pregunto a la recepcionista, que por supuesto no habla castellano, y me dice que tengo que coger una louage a Sousse, después otra más a Hammamet, y de ahí un taxi al hotel. La alternativa es viajar en taxi directamente al hotel en Hammamet (unos 80 kilómetros), pero que me va a costar mucho. Le digo que pregunte, llama a alguien por teléfono y me dice que 130 dinares (unos 65€). Le digo que no, que prefiero ir en louage.


                                                Una louage tunecina


Así que salgo del hotel, y comienza la aventura. Nada más salir del recinto un taxista me asedia y persigue durante unos 20 metros diciéndome que me lleva a Sousse por 6 dinares. Vengo muy precavido contra las estafas, así que le digo que me deje en paz. Voy a la parada pero ahí no aparece ninguna louage. Veo pasar varias, pero ninguna para. Cuando ya empiezo a preguntarme si la recepcionista realmente no se ha explicado mal, para un taxi y me dice que me lleva a Sousse. Le digo que le doy 5 dinares (error!), me pide 6, le digo que no, que 5, y acepta. Ya montado (tengo que subirme la maleta y ponerla en el asiento de atrás), y al cabo de dos minutos, me pregunta que a qué hotel voy, y le digo que a "louage station". Se le enciende una lucecita y me dice en un inglés pésimo (algún tunecino sabrá realmente hablar inglés?) que la estación está más lejos y que me cobra 7 dinares. Le digo que no lo haga (timarme):


-Don´t.
-7 dinar.
-Don´t do it.
-It´s away from the city.

Así unos dos minutos más, hasta que al final le digo:

-Ok, 6.
-Ok.


Al rato le pregunto que cuál sería un precio justo para ir en taxi a Hammamet, sólo por curiosidad. Me dice que·100 dinares (nota: recordar que antes me pedían 130), y me pregunta que cuánto estaría dispuesto a pagar. Me pongo a pensar en un precio justo: si he visto que por 16 kilómetros cobran unos 8 euros, por unos 60-70 kilómetros deberían cobrarme unos 30, así que le digo que 60 dinares, y me dice: "no, that´s no good prize".


                                      "Ok, 60. But it´s no good prize"


Seguimos el trayecto. No existen las líneas discontinuas y no he visto ni un solo semáforo desde que hemos entrado en Sousse, que, según me cuenta un personaje que aparecerá más tarde, es la segunda ciudad más grande del país. Me empiezo a preocupar, ya que llevamos demasiado rato para la distancia que estimaba estaríamos del hotel, y me recuerdo que estoy en un país de mierda, que aquí la gente viene a complejos hoteleros o bien en visitas guiadas, y no he visto un sólo caucásico en todo el trayecto.

Poco después me dice que él puede llevarme por 80 dinares, y le digo que no, que no estoy dispuesto a pagar más de 60. Me dice:

-80 dinars.
-No.
-80 is a good prize!
-No, 60.
-Ok... 70.
-No, 60.
-But 70 is a good prize.
-I´m not paying more than 60
(otro minuto escuchando su cháchara y diciéndole que no...)

-...ok, 60, but it´s not a good prize.
-Well, I think I could go for 60.

Pero me dice que tenemos que tenemos que ir con su hermano, que él no me va a llevar, y ya me entra de nuevo la paranoia, así que no cierro el trato y le digo que me lleve a "louage station".

Finalmente, no recuerdo por qué, pero por fin estoy al 90% seguro de que no me va a intentar robar/secuestrar/¿violar? xD y en agradecimiento (¿?) le digo que le voy a dar 7 dinares. No parece especialmente agradecido.

Con más que un suspiro de alivio, paramos, y ¡por fin estoy en la estación de louage! Dentro de poco estaré viajando a Hammamet. Veo mucha gente, muchas furgonetas, pero ningún sitio que diga "Hammamet". Veo una puerta que pone "POLICE", y me acerco a ella para preguntar. Veo 2 sillas, una mesa, un teléfono viejo y nada más. Esto pinta bien. Entro en una nave llena de las dichosas furgonetas, y veo unos ventanucos, al estilo de las de los estadios de fútbol viejos. Ahí pregunto a una mujer, la primera persona que parece amable y que no tiene intención de estafarme, y me dice que es en la otra ventanilla.

Tras esperar la cola vigilando mi equipaje, mi mochila y mis bolsillos, y ver cómo un tunecino se me cuela descaradamente, le digo al vendedor: "one ticket to Hammamet" (Nótese que esto es lo más parecido a algo oficial, es como si vas a Alsa a comprar un billete Burgos-Madrid). Me dice "twelve". Yo me quedo extrañado ya que en la pared de la ventanilla no hay ningún billete que supere los 8 dinares, pero como veo que tampoco en ninguno pone Hammamet, no pongo pegas. Me da dos papelitos, no sin antes repetirme "twelve" y esperar a que le pague. Veo que en cada uno pone: "5.025". Voy adonde el conductor de la louage, y me dice que sólo es necesario un ticket porque voy solo, mientras un niño de unos 12 años casi se me echa encima con un paquete de chicles y unos pañuelos. Mientras le digo que no (algo de lo que no parece enterarse), viene una niña que noto que me toca por detrás. Me están estafando, asediando e intentando robar. Todo a la vez. Esto es Túnez.

El conductor de la louage le dice algo a la niña con tono de enfado y ésta se va, pero el niño me sigue. Ya muy cabreado le mando a la mierda y por fin parece que se marcha. El conductor de la louage, el único realmente honesto de todo el jodido hangar me dice que sólo necesito un ticket. Me han estafado. Voy adonde el vendedor y ya de muy mal humor le doy el ticket y le pido 6 dinares. Me da una moneda de un dinar y otra de un valor que desconozco, pero que no parece de 5 dinares (de hecho desconozco si hay monedas de 5 dinares). Tras hacer como que no me entiende durante unos segundos, por fin accede a darme un billete en lugar de la moneda. Me ha intentado estafar 3 veces (precio del billete, número de billetes y moneda de menor valor) en menos de 3 minutos.

Mientras espero a que la furgoneta se llene (8 plazas, y sólo sale una vez llena), viene otra vez el puto mocoso a joderme con los pañuelos y los chicles. Estoy dentro de la louage con la furgoneta abierta, y directamente me pone encima los chicles y los pañuelos de mierda. Se los devuelvo, con tal mirada asesina que comprende el mensaje y se va.

Partimos, no sin antes ver cómo unas 4 señoras vienen a pedir dinero a la clientela. Una incluso repite. Le doy medio dinar a cada una, menos a la que repite. A todo esto, el olor de la louage. Es parecido al de la línea 1 del metro de Madrid en junio, pero no tan sudoroso, sino más rancio. Por suerte, me toca al lado un joven tunecino bastante simpático, pero con muchos problemas para expresarse en inglés. Hablamos. Me cuenta que estudia Económicas en Sousse, que paga 100 dinares al mes por el alquiler, que le gusta el Barcelona (¡y a quién no!) y que se va con un amigo a Hammamet de vacaciones. Tiene un móvil como los que teníamos aquí hace unos 8 años. Se ofrece a llevarme al hotel, ya que le está esperando su amigo en la estación de Hammamet, pero le digo que no educadamente (es insistente), ya que, aunque parece honesto y un estudiante con maleta no es precisamente el tipo de persona que te va a robar/secuestrar/¿violar?, no termino de fiarme de nadie aquí.

Llegamos a Hammamet, se ofrece por última vez y por última vez me niego. Nos damos la mano y nos despedimos, y al poco aparece un taxista. Vengo dispuesto a ser un duro negociador (mi compañero de viaje me había dicho que un precio justo hasta el hotel serían 3 dinares), empezando en 2 dinares y aceptando llegar a 4 -pero tratando fervientemente de quedarme en 3-, pero sorprendentemente el taxista tiene taxímetro. Evidentemente, su taxímetro estará rigged (¡qué no lo está en Túnez!); aunque, por otra parte, me alivia no tener que negociar. Llegamos en menos de 10 minutos y el taxímetro marca 5.240 DT. Curioso, cuando antes he hecho un viaje de casi media hora por 7 dinares, que podían haber sido 5.


                                           Hotel Mouradi Hammamet


Entro al hall del hotel, un todo incluido de 5 estrellas por 46€ la noche, y al poco subo a mi habitación. Viene un botones, a quien le doy 1 dinar (no me quedaban más monedas) y me dice que si le puedo cambiar 3€ a dinares (aproximadamente, 1€ = 2 dinares, así que serían 6 dinares). Le digo que no tengo monedas, que sólo tengo billetes de 5 y 10 dinares (otra cosa: los billetes. ¡Qué billetes! Podrían pasar perfectamente por moneda del Monopoly), y me dice que no me preocupe, que tiene cambio. Así que le digo que vale, que me dé los 3€ (unos 6 dinares) y 4 dinares más, y yo le doy un billete de 10. Pese a haberle dado propina y haberle dicho cuál iba a ser el cambio... oh, ¿qué sucederá, querido lector? Efectivamente, me da 3€ y 3 dinares. Le miro con cara de si se cree que soy gilipollas y le digo que saque otro dinar, y accede.


                                           Billetes de Monopoly tunecinos


Hasta aquí el relato del trayecto Kairouan - Hammamet. He sobrevivido al viaje, y sólo me ha costado 17.5 dinares (unos 8€), de los cuales, 1 ha sido de propina, 1 de estafa pura y dura y otros 2 de estafa semiencubierta. He visto cabras paseando por medio de la ciudad, un gato anoche en el aeropuerto, ovejas degolladas y colgadas del cuello en una calle principal de Sousse, gente (¡montones de gente!) vendiendo nueces y cosas atadas a un hilo colgando de un palo como si fuera una caña de pescar (me dio asco preguntar qué era a mi compañero de viaje) en la autopista de Sousse a Hammamet... he sentido miedo en algunos momentos, alivio en otros. No me gustan los tunecinos. No me gusta la gente que trata de sacarte algo: no son honestos (ayer el conductor del autobús dijo que no hablaba castellano cuando sí lo hacía) ni conocen la verdadera gratitud, y hacen que te pongas a la defensiva (no te queda otra si no quieres que te estafen) y la gente no es amable ni educada.

En fin, hasta aquí el relato del ajetreado viaje, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Cuando vine tenía pensando ir un par de noches a jugar al Grand Casino Hammamet, pero viendo cómo es todo el mundo, la verdad es que se me han quitado las ganas. Ahora queda disfrutar de un todo incluido hasta el lunes. Me voy a comer una pizza y una cerveza. Sed buenos.